¿ Cuántas veces hemos castigado a alguno de nuestro alumnos porque ha hecho alguna trastada o nos ha causado algún problema en el aula? pero, ¿también hemos premiado a nuestros alumnos cuando hacen las cosas bien?
En este post de hoy hablaremos sobre los premios y castigos que podemos realizar si queremos conseguir que la conducta de nuestro alumnado cambie a mejor.
Pero ahora bien, ¿debemos castigar o premiar siempre de la misma manera o debemos ir cambiando?
Este tipo de condicionamiento operante se va creando dependiendo de las consecuencias que hayamos obtenido en nuestras respuestas de conducta anteriores.
Se trata de un aprendizaje donde la presentación de un estímulo depende de la respuesta que realice el sujeto, es decir, que la consecuencia depende de lo que hagamos previamente. Las personas lo que buscamos siempre es una meta, y esa meta son las consecuencias.
Por ello podemos decir que nuestro comportamiento o conducta personal es debido a las acciones que sucedieron en el pasado.
Ahora bien, de la combinación de contingencia (posibilidad de que suceda o no una cosa) y refuerzos surgen cuatro topos de condicionamientos instrumentales, que son los que nos pueden ayudar a la hora de castigar o premiar a nuestros alumnos en clase. Vamos a analizar cada uno por separado:
- Refuerzo Positivo: se da cuando el refuerzo es un estímulo apetitivo que aumenta la probabilidad de la emisión de la conducta, es decir, el sujeto realice una acción y le damos algo bueno, algo apetitivo. Por ejemplo, en clase cuando nuestros alumnos trabajan bien y están en silencio trabajando, podemos premiarles con 5 minutos de recreo más o premiarles con una excursión. El refuerzo positivo consiste en dar algo bueno como consecuencia de sus acciones. De esta manera, estamos reforzando la acción de trabajar a nuestros alumnos premiándoles con algo que les gusta.
- Refuerzo Negativo: se da cuando la conducta tiene como consecuencia la desaparición de un estímulo aversivo (desagradable), es decir, cuando el sujeto realice una acción y le quitamos algo que para él es desagradable. Un ejemplo para nuestras aulas puede que cuando nuestro nuestros alumnos trabajan bien y están en silencio trabajando, podemos quitarles deberes para el día siguiente. Lo que estamos haciendo de esta manera es quitarles algo que no les gusta como son los deberes. De esta manera, estamos reforzando la acción de trabajar a nuestros alumnos quitándoles con algo que no les gusta.
- Castigo positivo: se da cuando en un sujeto se produce la disminución de la probabilidad de emisión de una conducta, porque cada ve que la conducta se emite aparece un estímulo aversivo, es decir, cuando un sujeto realiza una acción, su consecuencia es negativa, recibe algo desagradable. Un ejemplo que podemos ver en nuestro entorno escolar es cuando dos niños se pelean, lo que hacemos es poner deberes. Con el castigo negativo lo que hacemos es darles algo desagradable por haber hecho algo. De esta manera, estamos castigando la acción de pelearse a nuestros alumnos dándoles algo que no les gusta.
- Castigo negativo: se da cuando el sujeto deja de recibir el estímulo agradable que estaba asociado a la conducta que acaba perdiéndose, es decir, cuando sujeto realiza un acción, su consecuencia es negativa, porque le estamos quitando algo que para él es agradable. Por ejemplo, cuando un niño o niña no lleva los deberes hechos, le quitamos 10-15 minutos de recreo. De esta manera, estamos castigando la acción de no trabajar a nuestros alumnos quitándoles algo que les gusta.
Espero que este post le sirva de ayuda tanto en clase como nuestras propias casas, ya que también se puede extrapolar a nuestro ámbito familiar para configurar la conducta de nuestro hijos.
Gracias de nuevo y un saludo





No hay comentarios:
Publicar un comentario